Bill Parrish: Es dificil partir?
Joe Black: Qué quieres que te diga?
Bill Parrish: Ni hablar. Así es la vida. Debo tener miedo?
Joe Black: No, no un hombre como tú.
En un momento de inspiración me acordé de ti, Papá, y en realidad no es que me te haya recordado, por que eso implicaría que en algún momento tuve que haberte olvidado, y francamente, no creo que eso haya pasado en ningún momento.
Resulta que ahora sí te veo en cada cosa que hago, o en cada cosa que veo, o en cada cosa que escucho y también en cada cosa que pienso. Aristóteles dijo en cierta ocasión que si quieres recibir los mayores elogios, entonces debes morir, y es una lástima que así sea, pero para darle honor a quien honor merece, pienso que es momento de darte a ti estos comentarios.
Te extraño Pa, y mucho, me haces mucha falta, ni idea has de tener de cuánta, y me pregunto si los últimos dos años que compartimos (con tristeza también los dos únicos en que lo hicimos plenamente) fueron suficientes para hacerte sentir orgulloso de mí, y si además de eso, fueron suficientes para aprender todo lo que tu tenías que enseñarme.
Extraño esos momentos que no volveré a tener con nadie más, que no volverán a mi jamás. Sobre todo esos de cuando me llevabas a la gasolinería de Ciudad Judicial en La Milagros, tu añorada camioneta nissan del 89, religiosamente cada domingo a la hora de los goles en La Jugada para que pasaran a recogerme para irme al D.F. ¿Te acuerdas que de niño me llevabas a la escuela y nunca nos decíamos nada? Pues nada tienen que ver esos días con el ritual de cada domingo en la madrugada. De antemano bien sabíamos que el señor que pasaba por mí nunca llegaba a tiempo, pero siempre salíamos a la misma hora de casa, tal vez por que no queríamos ser inpuntuales, pero ahora que lo veo más a fondo, se me ocurre la idea de que era por que ambos sabíamos que ese era nuestro momento a solas, y lo queríamos completo sin importarnos la hora. La verdad, al principio pensé que te molestaba llevarme, y tal vez así era, pero también hay que mencionar que las primeras veces íbamos con intrusos a nuestra guarida del períférico, y aunque por alta traición he de ser acusado, sabes muy bien que uno de esos intrusos era mi madre, el otro era mi hermana. Exlcuyamos por completo la idea de que no aprecio la compañia de mamá, sabes muy bien que eso es mentira y que nunca en la vida la cambiaría por nada en el mundo, sólo por ti, y tal vez sólo en esos momentos. Pero cuando mamá dejó de acompañarnos todo fue diferente, es más, todo fue mejor. Nuestra intimidad, momentos en los que por fin lográbamos plena confianza, y tocábamos los temas más escabrosos de nuestra actualidad: José Luis y Chavo, Tere y el ITAM, Gabriel y mi hermana, La vida y mi mamá, los éxitos y los fracasos, Chucho y Rafa, las Chivas y el América, el fútbol, el mundial, los papás de Chavo, la tía de Miki, el arquitecto Tlapehue-que-te-daba-chamba, Tanús y los Aguirre, El Complejo Cultural Siglo XXI, los maestros del ITAM, el doctor, el oculista y el Tío Memo, El General Casanova-de-quien-no-recuerdo-su-verdadero-nombre-pero-que-lo-metieron-a-la-cárcel-por-andar-de-rabo-verde, el amor, las mujeres y el dinero. Mis tíos-tushermanos y mis tiós-tuscuñados, la familia, la graduacíon de Rafa y los quince de Estefanía, mis buenos deseos, tus buenos consejos, mis peores temores y tus mayores miedos, el futbol virtual, la quinela, coca y los marlboro, la leche, Don Pardo y el Doctor Chapatín, la boda de Marco, la libertadores, y la vieja que me dejó y me dijo que se iba a casar con el padre de su futuro hijo, la misma del día en que Chivas le metió un 4-0 a Boca en el Jalisco, la misma del día en el que gritamos el gol del Bofo juntos . TODO papá TODO.
¿Por qué tuve que salirme de casa para poder tener esa amistad?, ¿ Y por qué sólo fue una amistad de fin de semana? Es irónico papá. Pero en verdad no pienso que en ningún momento te haya desaprovechado, al contrario, estos recuerdos son por que siento que al final, después de todos los conflictos, logramos algo muy bello, y lo extraño por que lo quiero seguir teniendo, sólo que se acabó y ya no es posible hacerlo.
Hace muy pocos días volví a ver Meet Joe Black, y me acordé de ti y de mi viendo esa película, la única que vimos juntos y solos, en otras palabras, nuestra película. Nuestra película y nuestra novia Claire Forlani, y aunque debo omitir muchas cosas como el dinero de los Parrish y el sexo de la hija, debo decir que también era nuestra historia. Y si lo dudas, ¿te acuerdas que la última vez que tuvimos nuestro ritual (El mismo día que tuvimos que evitar como 7 patrullas de tránsito por temor a que La Milagros fuera capturada) hubo fuegos artificiales en la carretera? Yo sí me acuerdo Papá y extraño cada uno de esos momentos y cada una de esas pláticas.
Debes saber que todo va muy bien ahora en la familia, Pa. Están arreglando la casa, Estefanía está muy bien y muy centrada, Rafa acabó la carrera y a mi me quitaron mi Beca, pero salió mejor, por que ahora tengo la de orfandad, y es seguro que acabaré mi carrera. Y sólo me queda valorar nuestros momentos, y dejarte ir de una vez por todas aunque no quiera, lo que si es que Te quiero y Te necesito, pero como tu sabías, sabré lidiar con tu ausencia. Saludos y te mando un abrazo como el que soñe que nos dábamos anoche.